La cierto es que nunca se me dio demasiado bien olvidar, a pesar de haberlo intentado el noventa y nueve por ciento de las veces con todas mis fuerzas. Pero hay instantes, momentos... imposibles de olvidar. Bien porque han formado parte de tu vida, o porque te ayudan a seguir adelante. Sé que tú no sólo eres parte de mi vida, sino mi vida entera. Por eso, estoy segura de que jamás podré olvidarte. Ni siquiera olvidarme de tu rostro. Hay quien ha olvidado con el paso del tiempo el olor, el sabor de los besos y el tacto de la piel de la persona con la que alguna vez compartieron su vida. Pero a mí no me sucederá eso. Eres ese uno por ciento restante; nunca intento olvidarte con todas mis fuerzas, a pesar de que a veces duelas. A pesar de que duelas muy a menudo. No importa. Necesito tu recuerdo para seguir. Te necesito a ti, igual que necesito recordar la risa de un niño para mantenerme en pie y mirar adelante. Fuerte. Capaz.
Y así, he tatuado tu mirada en las estrellas. Para contemplarte todas las noches desde mi azotea. Para que tu brillo cure mi mirada, medio



